Venezolanos siguen luchando por sobrevivir

William Enrique Niño Antillano, es un caraqueño que transitó con sus equipos de sonido por las trochas desde Maracaibo hasta la Guajira para llegar a Valledupar, buscando ganarse el sustento diario de cada día, porque en su país llegó un momento que no le pagaron el servicio que prestó a los Ministerios y a las iglesias.

Cada fin de semana, viaja hasta Maracaibo, para visitar a su esposa y sus dos pequeñas niñas, mientras logra estabilizarse en Colombia con su familia.

Recuerda, como de un momento a otro todo empezó a cambiar en su país, nada era igual y esa época dorada se convirtió en un calvario para todos los venezolanos, porque la represión del gobierno fue total, es decir, la vida les cambio en un segundo.

Su actividad comercial, se vino a pique en Maracaibo, por eso, decidió salir de su país acompañado de lo único que tenía para trabajar.

A William, lo encontré en Paraguachon, cuando ingresaba a La Guajira caminando desde el otro lado del peaje, para hacer transito hasta la ciudad de Valledupar.

Llegó solo porque aún no puede cargar con su familia, y no deja de sorprenderse por la cantidad de sus hermanos que siguen llegando a La península en busca de comida y trabajo.

No fue fácil traerse sus equipos por las trochas, le tocó batallar muy duro y ofrecer mucho dinero a la guardia venezolana para evitar que se los decomisaran.

En Paraguachon se detiene, como tratando de entender porque la vida les ha cambiado, y ahora les toca refugiarse en un país que a pesar de sus dificultades los alberga.

Todo lo tiene claro, Venezuela  está totalmente devastado, el gobierno del Presidente Nicolas Maduro, lo llevó a una crisis económica, social y humanitaria de unas proporciones que es difícil de entender en pleno siglo XXI.

Siente una enorme tristeza al observar como sus coterráneos, intentan sobrevivir durmiendo muchos de ellos en las calles, y comiendo lo que logran reciclar de las basuras.

A William también se le asoma una sonrisa, cuando logra descubrir que también varios de sus paisanos han encontrado un trabajo digno, que les permite seguir adelante con la remota esperanza de regresar algún día a su tierra.

“El gobierno acabó con la economía y la felicidad de los venezolanos, me da muchísima tristeza ver lo que nos está  pasando, muchas familias pasando hambre, huyendo buscando donde refugiarse”,

Este comerciante caraqueño, sigue en la lucha diaria, con la certeza que el gobierno continúa manejando aún todos los poderes, y cree que solo con la ayuda internacional podrán salir de esa oscuridad.

 

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