Dos familias wayuu suscriben pacto de reparación

Luego de una agresión de cinco años

Dos familias wayuu suscriben pacto de reparación a través del dialogo

Por: Betty Martínez Fajardo

Fotos: Betty Martínez Fajardo

Pasadas las siete de la noche y después de diez horas de dialogo, las familias wayuu de los clanes  Epieyu  y Apshana, suscribieron un pacto de reparación de acuerdo a usos y costumbres, luego de un conflicto en  hechos sucedidos el dos de junio de 2013, en el corregimiento de Aremazahin, jurisdicción del municipio de Manaure.

Desde ese año, ambas familias que tienen en común  el mismo territorio, no volvieron a agredirse;  sin embargo, siempre existía el temor que por factores externos algo los enfrentara, y fue una de las razones por lo que la familia Apshana enviara la palabra a los Epieyu, solicitando el pago de doscientos millones de pesos en efectivo, 20 cabras, una mula y 10 collares.

Los palabreros German Aguilar y Felipe García Jusayú, además de Manuel Camargo, quien actuó como intermediario, fueron los encargados de llevar la palabra a los Epieyu, representados en el líder Calmides Barros y Alberto Barros Epieyú.

Los Epieyu, entonces buscan los oficios del palabrero Jorge Enrique Apshana, y envían una contra oferta a la petición primaria de pago, representada en 20 reses, 150 chivos, una mula, 4 collares y 20 millones de pesos en efectivo.

En la vivienda de Alberto Barros, en Aremazahin, se reunieron entonces los palabreros de ambas familias, a recibir la respuesta de los Apsana a la contra oferta de los Epieyu, allí, recordaron los hechos del pasado dos de junio de 2013, tratando de tener claridad del por qué suscribir un pacto de reparación.

De esa situación recuerdan que Alberto Barros, fue agredido con arma de fuego en su residencia, además de recibir fuertes golpes, por el joven Davier González, quien termino también herido en medio de la trifulca pero con lesiones graves que lo dejaron invalido.

En medio del dialogo, de ambas familias a través de los palabreros previamente escogidos, se recordó lo conveniente que era dirimir el conflicto, toda vez que comparten prácticamente el mismo territorio, y se dedican a los mismos oficios.

De acuerdo a Calmides Barros, familiar de Alberto Barros, agredido de la familia Epieyú, es importante resolver la diferencia para tranquilidad de todos, recurriendo al Sistema Normativo Wayúu, que le permite lograr acuerdo que sean de beneficio para ambas partes.

Agrego, que es muy importante para las familias wayuu hacer uso del sistema normativo, para dirimir los conflictos internos, porque es una demostración a la cultura occidental de que como se pueden resolver los conflictos por muy grave que sea

Mientras se esperaba la respuesta final de los Apshana, los Epieyuses, departían en Aremazahin, fue un día de encuentro donde las mujeres se dedicaron a la cocina, preparando la comida típica como el friche, la carne de chivo asada, la chica y un buen café.

En el entre tanto, los palabreros de ambas familias seguían dialogando, tratando de lograr un buen acuerdo.

La entrega

Los palabreros del clan Epieyu, llegaron hasta la residencia de los Apshana, y entregaron lo convenido para sellar el pacto de no agresión, inicialmente 10 millones de pesos en efectivo, quedando pendiente los 20 restantes que se entregaran en cinco meses, además de los 4 collares. En la mañana de ayer, entregaban las 20 reses, los 150 chivos, y una mula.

Miguel Pimienta, tío de Davier González,  expresó que de acuerdo a usos y costumbres en esos casos siempre hay una reparación, y teniendo en cuenta que el joven quedó inválido, no puede trabajar, y se le daño su vida,   por eso enviaron la palabra, para que él pueda de alguna manera sostenerse.

“Hemos aceptado la contra oferta, por la tranquilidad y paz para la familia”, dijo.

Calmides Barros, aseguró que el arreglo permite que ambas familias puedan trabajar con tranquilidad, y es además un ejemplo para las otras castas que puedan estar atravesando por algún tipo de enfrentamiento.

El palabrero, German Aguilar, destacó que el sistema normativo wayuu es el proceso más completo para dirimir los conflictos, porque es mucho  más rápido, directo y eficaz.

“Dentro de esa alternativa está reconocido el sistema wayuu,  entonces nosotros estamos habilitados constitucionalmente para llevar este proceso,  pero también es nuestro deber hacerlo conocer a esos entes competentes del Estado Colombiano”, dijo.

La Defensora del Pueblo, Soraya Escobar, quien participó como garante, reconoció lo importante que es la figura del palabrero en la comunidad wayuu, por lo tanto, es una convencida  que  esa herramienta del Sistema Normativo Wayuu, se debe seguir utilizando para lograr acuerdos en medio de los conflictos que pueden vivir las familias wayuu.

“Toda guerra termina con el dialogo,  pero que puede llegar a tener mucha tristeza en el camino, y si la podemos acabar antes como se está haciendo en este momento pues bienvenido,  todo el sistema, y para que no haya temor la Defensoría siempre acompañara estos procesos”, expresó la funcionaria.

Roberto Ezpeleta Hernández, en representación de la Fiscalía de La Guajira, y Luis Meza Inciarte, corregidor de Aremasahin, quienes también actuaron como garantes, validaron el acuerdo, y coincidieron en afirmar que no hay mejor forma para conciliar que la palabra.

 

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