Se hornean tiempos de paz

Lo impensable ocurrió al interior de aquel bus de color rojo, que durante tres días estuvo estacionado en el parque principal del corregimiento de Conejo, y que como por arte de magia se transformó en una escuela de panadería móvil.

En esta zona de la Guajira delimitada por el verdor de la Serranía del Perijá, la paz llegó a ráfagas, sin avisarle a nadie. De un día a otro los que una vez fueron guerrilleros llegaron hasta el lugar para entregar sus armas, e iniciar sus vidas de cero, al lado de sus familias y de los niños que comenzaron a nacer como fruto del fin del conflicto. Hoy, estas personas que están en proceso de reincorporación viven en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Pondores, a pocos kilómetros del corregimiento de Conejo.

En un primer momento, su llegada hizo que el miedo y la desconfianza se apoderara de los vecinos del ETCR. El tiempo, sin embargo, les ha ido mostrando a los habitantes de esta región del país que la reconciliación es el único camino posible para seguir adelante. Y que aquellos excombatientes también son campesinos como ellos, madres, padres, jóvenes con sueños, que quieren dejar los días de guerra atrás.

La paz también trajo a la zona nuevas oportunidades para una comunidad que estaba perdida en el olvido, para una tierra que no era de nadie. Una de ellas es la escuela móvil de Levapan, con su lema: ‘Hacemos pan, hacemos paz’.

Amasando sueños en comunidad

La invitación para las personas de las comunidades de Conejo y la vereda las Bendiciones, y los integrantes del Colectivo Farc fue a hacer parte de un curso de panadería básica. El pan fue el pretexto para que por primera vez los unos y los otros tuvieran la oportunidad de compartir, y hacer con sus propias manos algo juntos.

A medida que iba pasando el tiempo, los rótulos también fueron desapareciendo. El objetivo era sacar adelante la producción de panadería y pastelería: obtener una mezcla perfecta, amasar hasta conseguir el punto, vigilar la temperatura de los hornos, estar pendiente de los productos. El trabajo en equipo se convirtió en el factor determinante.

En sus rostros se veía la incredulidad. Las miradas de sorpresa comenzaron a aparecer cuando de los hornos salieron los primeros roscones rellenos de dulce de guayaba. El olor a pan caliente, trajo consigo la esperanza.

Durante esos tres días, comunidad y excombatientes amasaron juntos nuevos sueños y porvenires para su territorio. Por primera vez descubrieron al ser humano que está detrás del otro, se dieron cuenta de que pueden trabajar en equipo y que el camino de la paz está lleno de nuevas oportunidades.

Al final de la última jornada, y con los productos que resultaron de esos tres días de aprendizajes sobre la mesa, las lágrimas comenzaron aparecer en sus ojos; pero esta vez no de tristeza sino de felicidad. ¡Sí se puede!, fue lo que les demostró Levapan.

‘Hacemos pan, hacemos paz’

Esta iniciativa es posible gracias a la alianza entre la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y el Grupo Empresarial Levapan. Y hace parte de las propuestas innovadoras del proceso de reincorporación que lidera la ARN en las regiones.

El aula móvil ha recorrido el ETCR de Agua Bonita (Montañita, Caquetá), la ciudad de Florencia, el ETCR de La Fila (Icononzo, Tolima), el ETCR de Gallo (Tierralta, Córdoba), el ETCR Tierra Grata (La Paz, Cesar) y la ciudad de Valledupar. Después de visitar el departamento de la Guajira, la gira de Levapan continuará en la ciudad de Ibagué.

Texto: María Camila Peña Bernal – Enlace de comunicaciones

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